Axel Kicillof siente que tiene la responsabilidad de garantizar, ampliar y consolidar el triunfo que obtuvo en la provincia de Buenos Aires el 13 de agosto con el objetivo puesto no solo en su reelección, sino lograr también el pase al ballottage de Sergio Massa. En eso estaba cuando estalló el escándalo por el viaje vip de Martín Insaurralde, episodio del que evalúa que salió con rapidez y decisión. “En tres horas lo echamos”, dicen en el entorno más íntimo aunque en público fue una renuncia.

“Mis ministros no pueden estar en un yate”, se escuchó decir al gobernador bonaerense en uno de los momentos que más bronca masticaba. Pero la campaña debe continuar y este sábado recorrerá el Conurbano en una caravana de más de 80 kilómetros que saldrá de Berisso y terminará en La Matanza.

“Mis ministros no pueden estar en un yate”, se quejó en la intimidad el gobernador

A la recorrida se irán uniendo intendentes que buscan un nuevo mandato, candidatos locales, provinciales y nacionales. El inicio es en el kilómetro cero del peronismo, continuará por Ensenada, pasará por Florencio Varela, Berazategui, Quilmes, y finalizará en el distrito más populoso del país. El objetivo es comenzar a las 10 de la mañana y finalizar a última hora de la tarde en la Plaza Dorrego de González Catán. 

En La Matanza se sumará Sergio Massa, quien se reservó el viernes y parte del sábado para ensayos para el segundo debate presidencial de este domingo. El candidato a presidente se muestra en total sintonía con Axel Kicillof. Un sábado atrás, las llamadas y mensajes entre los dos dirigentes se multiplicaron más de lo habitual. 

Rumbo a Santiago del Estero, el tigrense se comunicó varias veces con el gobernador. Los dos pensaban igual: Martín Insaurralde no podía ocupar más la jefatura de gabinete. Massa fue más allá y pidió que se bajara de la candidatura a concejal. 

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Axel Kicillof. Foto: NA

En Lomas de Zamora hay casi 600 mil electores habilitados para votar, que al ingresar al cuarto oscuro el 22 de octubre se hubiesen encontrado con una figura destacada de Insaurralde al mismo nivel que el postulante a intendente. Es más: compartían foto, y allí el problema: si el lomense hasta hace unas semanas podía empujar la boleta hacia arriba, ahora, sin dudas, arrastraría al tramo completo. Hay que perder la menor cantidad de votos. 
En las últimas horas en las filas oficiales hubo alivio. Axel Kicillof sigue siendo el candidato más votado según sondeos que hicieron después del Marbellagate. 

“Lo bueno es que a los peronistas una acusación de chorros ya no nos hace daño”, ironizó un funcionario nacional al evaluar cuánto puede verse afectada la campaña. Pero en el oficialismo se muestran molestos, las denuncias a María Eugenia Vidal por enriquecimiento ilícito o las contrataciones del diputado Gerardo Milman que llegaron a la Justicia no generan el mismo impacto mediático que las del oficialismo ni provocan renuncias.

Massa se ocupó de que la foto de Insaurralde no estuviera en el cuarto oscuro

La sintonía entre Kicillof y Massa se verá este sábado en el distrito con mayor cantidad de electores, en el que Fernando Espinoza se prepara para darle un triunfo al peronismo. También estarán el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y el diputado Máximo Kirchner, jefe y protector político de Insaurralde. 

Los candidatos a gobernador y presidente de UxP encabezan la renovación peronista y forman parte de la transición por la jefatura que dejó libre la vicepresidenta, Cristina Kirchner. Ahora buscarán mirar hacia adelante y hablarles a sus electores del futuro. Kicillof admite que en las PASO hubo un electorado que expresó enojo y bronca pero intenta que esto quede atrás. “En el voto ahora nos estamos jugando el futuro, no es un voto para expresar bronca”, sostiene. 

Faltan dos semanas para las elecciones y en el territorio bonaerense no hay ballottage. En esta pelea voto por voto, en el oficialismo no desestiman que el juego se vuelva aún más sucio. Corren con una ventaja: la división del voto opositor entre Néstor Grindetti y Carolina Píparo puede hacer que ninguno de los dos consiga superar al actual 
gobernador.